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Molinos

      la maquila       molino del cubo     molinos de la ribera


 

Según el Catastro de Ensenada, en 1752 existían 18 molinos harineros en Villadepera, siete estaban hacia el río Duero y los restantes en la Rivera, arroyo que hace de frontera con el pueblo de Moralina.

Hoy solo podemos ver las ruinas de la mayoría que había en la Rivera. Los que había en el río Duero quedaron tapados por las aguas cuando construyeron la presa de Castro.

Pero las piedras de moler, las represas semiderruidas, los dinteles de las puertas...atestiguan las horas de molienda y de reunión que vivieron estos molinos.

Además de los reseñados en el Catastro de Ensenada, y por lo tanto más recientes son los molinos del arroyo del Cubo. Solo quedan restos de la mayoría pero el llamado Molino del Cubo ha sido recientemente restaurado y conserva todos sus componentes, listo para usarse siempre que haya agua que lo permita.

 

La maquila

El régimen de propiedad variaba de unos molinos a otros. Los había comunitarios. En ellos los distintos propietarios poseían diferentes derechos de molienda según lo que sus antepasados hubieran invertido en la construcción del molino. Por otro lado, los había de un solo dueño. En estos, los vecinos que no poseían molino, tenían la opción de moler su grano. Se les cobraba mediante la “maquila”, que equivalía a un 4,5 % del cereal molido.  

 

  Las muelas o piedras de moler

   La Volandera está tallada. Los surcos marcados con el
cincel permiten que la harina se triture y luego salga hacia el cajón.

   Las muelas son grandes piedras de granito, con forma circular y un agujero para el eje.
   El molino tiene dos muelas, la molandera y la volandera. La Molandera es la piedra que permanece fija y sobre ella gira la Volandera.
   Para que la harina salga bien molida y no se queme, la muela debe tener un diámetro de aproximadamente 1,30 m.





el molino del cubo


 

El Cubo es un depósito de piedra. En él se almacena el agua que viene del arroyo. Su profundidad y pequeño diámetro hacen que el agua salga con mucha presión, haciendo más eficiente la molienda.

Solo hay otro molino de cubo en todo Sayago, puedes verlo en Abelón.

 

 

1 TOLVA. Almacena el grano que espera ser molido.

2 TARABILLO. Cajón que mediante el movimiento del eje dosifica el grano que esta en la tolva.

3 GUARDAPOLVO. Protege las muelas y soporta la tolva.

4 VOLANDERA. Piedra móvil.

5 MOLANDERA. Piedra fija sobre la que gira la volandera.

6 CAJÓN. Recibe la harina.

7 NADIJA. Eje de hierro que une el de madera con las muelas.

8 EJE de madera que une el rodezno con la nadija.

9 COMPUERTA con trampilla que se acciona desde el interior del molino. Controla la Salida de agua almacenada en el cubo.

10 RODEZNO. Rueda de metal que transforma la fuerza del agua en movimiento.

11 RANERO. Viga de madera que soporta el peso del rodezno.

  12  ELEVADOR DEL RANERO. Vara de metal que permite acercar o alejar las muelas para obtener distintos grosores de harina.

             

 

 

los molinos de la ribera

   Se encuentran situados al sur del término municipal, sobre la margen izquierda del arroyo de la Ribera, que sirve de límite con los términos de Moralina y Moral de Sayago. Más espaciados en los tramos alto y medio de la Ribera, donde se anotan al menos tres, se suceden con cierta profusión a partir del Puente del Camino Zamora: de ahí al Duero había ocho o nueve.

  Se trata de modestas construcciones de mampostería en seco. Posiblemente los hubo también en la Ribera del Carrascal (Molino Tundias) y en el arroyo del Cubo, donde aguas arriba del que se conoce existieron otros tres o cuatro, de alguno de los cuales también pueden observarse pequeños restos. El citado catastro cita once en la Ribera, y es ese, o muy parecido, el número de ruinas visibles hoy. De esas ruinas solo tres o cuatro pueden relacionarse con nombres que hayan quedado prendidos en la cartografía o en la tradición oral: el Molino de las Dos Canales, que se distinguía del resto precisamente por ser de dos muelas; la Aceña de Requejo, el Molino de Mielgo y el Molino del Huyón. Entre los mejor conservados, pese al daño que hace pocos  inviernos le causó la embestida de las aguas, están el citado de las Dos Canales, en el que aún son visibles los dos cárcavos; y el situado inmediatamente aguas abajo de él, en Ritadebáñez, invadido por la vegetación.

   Desde un punto de vista paisajístico, máxime en el avanzado estado de ruina en que se encuentran, pasan casi desapercibidos. Confundidos con el entorno —paredes de pizarra o granito y tejados de losa, si no vegetales—, su aparición es casi siempre por sorpresa, y eso refuerza el atractivo de este itinerario ribereño, muy alto de por sí, en particular en el tramo que va de la Puente del Camino Zamora al Duero, amenizado por las hoces del arroyo de la Ribera y, a lo último, por la visión de los arribanzos del Duero.

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